Cuando empecé a ver la segunda parte de Harry Potter, pensé:
¿Por qué tantas personas de tantos tipos se interesaron en una película que toca temas de principios éticos y morales y lo hace a través de la temática general de la magia?
¿Cómo consciente o inconscientemente puedes aprehender los dilemas de los personajes a través de un tema que, de actualidad, parece tan extraño y tan lejano?
¿Cómo puedes, como espectador, intentar ponerte en los zapatos de los personajes?
¿De dónde viene esa fama?
Y hasta ahora he captado/reflexionado que es por el tema de lo espiritual y religioso, que está jerárquicamente por encima de la temática política, escolar o doméstica.
Al ser lo religioso algo en donde tienes que reflexionar a través del dogmatismo y sólo puedes llegar a verdades a través de su método; un método que sólo tú descubres y creas a través de la experiencia: esa idea-verdad está ahí, en ti. Aquí no se vale dudar del Topus Uranus.
Al ver la película sabes que las reacciones, decisiones y actos de los personajes son acordes a la cosmogonía de su narrativa: la magia. ¿Pero cómo lo sabes, si quizá —y es lo más probable— tú nunca hayas sido mago, bruja o aprendiz de maguijiquidades? ¿Cómo sabes que son formas correctas de actuar? ¿Cómo tu cerebro acepta el guión de la película sin más?
Porque la temática es espiritual, todos podemos pensar: ¿Y si…? Entonces, yo…
Uno de los temas más tocados en la serie de películas es de la excelencia:
La excelencia como maestro.
La excelencia como alumno.
La excelencia como amigo.
La excelencia como hija.
La película expone verdades patentes en las cosas de lo espiritual y religioso: que en el camino de lo espiritual y religioso los que buscan ser más buenos, los mejores más buenos lo hacen a través de la excelencia («Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.» [Diccionario de la lengua española]), porque sólo la excelencia te hace buena persona. Dogma.
El dogmatismo transforma esa palabra en una esfera en donde cualquier punto de la superficie siempre va al mismo centro: no puedes ser buena persona sin ser buen estudiante y no puedes ser buen estudiante sin ser buena persona; escoge cualquier camino, da igual.
Y que las personas que buscan la excelencia en lo espiritual son las personas más tentadas (hasta a Draco Lucius Malfoy le pasa cuando se cae junto a Harry Potter en un juego de Quidditch y lo ignoraron en la zona de enfermería porque el director de la escuela tiene valores de tintes cristianos y donde la humildad y la pobreza tienen un rango superior en lo espiritual).
¿Por qué en las primeras películas Ron Weasley se cobija con una colcha de andrajos muy bien tejida (que es una insignia que deja patente a que congregación pertenece —ya que Ron viene de una familia humilde—), y cuando se hechiza a toda la escuela en Harry Potter and the Half-Blood Prince Ron ya no sale con esa colcha porque su personalidad cambia y Harry Potter no lo reconoce, ni Ron a Harry Potter y éste le tiene que ocultar cosas a aquél? R= Ron había perdido la humildad.
Y que sólo las historias de las caídas de esas personas merecen ser contadas y divulgadas: las historias de las personas que se esfuerzan por ser buenas.
Datos aleatorios: cuando en una clase quieren convertir el agua en ron (sale mal).
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